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Los niños 5 minutos después del resultado, lo dejan ir. Padres y entrenadores no.


Hace 5 años escribí sobre Casper Ruud en su visita a Barranquilla en el Mundial Juvenil de Tenis. https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/profesion-deportista-181866


Hoy finalista en Chile y campeón en Argentina, ambos ATP 250, nos preguntamos como con 21 años, desde Noruega, país helado con 5 millones de habitantes, podía llegar hasta aquí.


Las respuestas están en la entrevista del periodista español Enrique Andrés Pretel a Tom Farrey sobre el deporte en Noruega. Aquí un resumen de sus fragmentos:


  • “El sistema noruego se ha puesto en evidencia frente al mundo, segundo país con más medallas olímpicas ‘per capita’ y décimo en totales. El índice ‘Greatest Sporting Nation’, clasifica los países por sus triunfos deportivos, Noruega fue la mejor en 2019, por los deportes de invierno, además de balonmano, atletismo o fútbol. Aún más importante, los niños no abandonan el deporte. Más del 70% de ellos superan los 50 años haciendo deporte, en España solo 46% y Europa 44%”.

  • “En 1987 aprobaron “Los Derechos de la Infancia en el Deporte”. Actualizado en 2007 y refrendado por las 52 federaciones deportivas del país, esta declaración de principios sobre experiencias que merecen tener los niños, independiente de su habilidad, familia o recursos. En Noruega, más del 90% de los niños practican deportes”.

  • “La prioridad para menores de 13 años es enamorarse de TODOS los deportes, tener una beneficiosa experiencia social, para tener amistades. Desarrollar una auténtica educación física ayuda a los niños a seguir el mejor camino, ya sea ganando medallas olímpicas o siguiendo activos por amor al deporte”.

  • “El sistema es estricto. No hay campeonatos nacionales antes de los 13 años y no hay campeonatos regionales antes de los 11. Mantienen las ligas locales, juegan con compañeros de clase y vecinos, supervisados por entrenadores que conocen lo mejor para ellos como deportistas. No se ve ansiedad en ellos. Se trata de ayudarlos a disfrutar el deporte y enseñarles algunas habilidades básicas para que las interioricen. Que tomen control de la experiencia y desarrollen su potencial”.

  • “Las organizaciones y clubs -es decir, los adultos- no pueden difundir resultados ni marcadores, porque así los adultos se enfocan demasiado en cosas equivocadas, como quién ganó y por cuánto. Los niños, competitivos por naturaleza, recuerdan sus resultados, no necesitan presión extra. Cuando alcanzan la adolescencia, los niños deciden cuán ambiciosos quieren ser y en qué deporte. Hay un tiempo y un lugar para competir tan duro como un atleta profesional, pero después de los 13”.

  • “Mientras el mundo intenta captar talentos prometedores cada vez más jóvenes, Noruega espera hasta los 13. La pubertad, trampolín del desarrollo de su cuerpo, sus preferencias se conocerán en la adolescencia. Enfocados en el desarrollo de base antes de esa edad. Si tratas de identificar muy temprano a la próxima generación de súper atletas colocándolos en equipos de élite y desechas al resto, te equivocas. ¿Cómo apostar por alguien como atleta hasta que no se desarrolle físicamente? Los noruegos son muy pacientes y permiten que eso pase. Saben que no importan resultados a los ocho años. Lo que importa es desarrollo físico, psicológico y emocional”.

  • “Cumplen 13 y se vuelve rápidamente muy profesional. Los potenciales olímpicos o profesionales son detectados por las federaciones. Les asignan los mejores entrenadores e instalaciones para tener el mejor entrenamiento. Utilizan lo mejor de la ciencia deportiva. Están comprometidos con generar atletas de élite, solo que no lo intentan a los ocho años. Eso sería arrojar huevos a la pared, si algunos no se rompen no significa que sea la mejor manera de desarrollar atletas”.

  • “Hay niños que se ve tempranamente una capacidad especial, sobre todo en deportes que requieren mucha habilidad técnica. Allí se ven los beneficios de tener una gran dosis de este deporte. Hay atletas que les ha ido muy bien siguiendo ese modelo. Pero esa no es la única forma de llegar. Hay niños que sufren la presión de jugar todo el año a un solo deporte. Unos pocos lo logran, pero la mayoría no. Nunca leemos historias de los que dejaron el deporte por una presión excesiva”.

  • “Ni padres, ni entrenadores. Motivación personal para una competitividad sana. Empoderar a los niños en el diseño y ejecución de la experiencia deportiva. Aquí nosotros diseñamos los deportes. Los noruegos dicen, hay que entender lo que el niño quiere. Construir una experiencia en la que tienen el control. Como los videojuegos. El FIFA tiene todo lo que busca un niño de la experiencia deportiva: Acción, una experiencia social con amigos, margen para experimentar y equivocarse. Y puedes comenzar y detener el juego cuando quiera”.

  • “El resultado está a la vista en los Juegos de Corea del Sur, 2018, ganaron 39 medallas, récord en la historia de los Juegos Olímpicos de invierno. Además, cada vez tienen más éxitos en los Juegos de verano y en otros deportes internacionales. Tiene a algunas de las mejores futbolistas del planeta, como Ada Hegerberg, y al mejor jugador de voleibol playa, Anders Mol. La familia de Mol creció en un pueblo perdido en los fiordos. Muchos atletas noruegos crecen en este tipo de zonas rurales, donde tienen infancias normales con acceso a una variedad de actividades, incluyendo el contacto con la naturaleza, creciendo tan solo como niños. Esto es el pilar. Una buena infancia con acceso a muchas actividades son los mejores mimbres para construir un atleta”.

  • Las condiciones naturales y el alto desarrollo de Noruega no son las claves del éxito. Estados Unidos tiene mucho dinero, es un país próspero, y tiene más nieve que Noruega, más gente en esquís que ellos. Y aun así con 23 medallas quedaron cuartos, siendo un país mucho más grande, con muchos más deportistas. Y aunque el tamaño es una ventaja para algunas cosas, también hace que los noruegos no se puedan permitir que ningún atleta con potencial abandone por una gestión inadecuada. Las estrellas no abundan”.

  • “Creo que el modelo puede ser exportado. Es tan solo cuestión de bajar la intensidad antes de los 13 años, buenos entrenadores, deportes múltiples y espacios públicos. Tan solo hace falta liderazgo. El deporte juvenil es muy diferente según países y regiones, pero en lo que nos parecemos todos es en que queremos a nuestros hijos y queremos lo mejor para ellos. Pero no todos tienen la mejor información sobre cómo se forma un deportista profesional y eso hace que se tomen decisiones equivocadas”.

  • “Cuando enfatizamos resultados podemos acabar inhibiendo el amor por el juego de un niño y empeorar su rendimiento. La gente juega más creativamente cuando se sienten protegidos y se sienten dueños del juego. Saben que tienen margen para probar cosas nuevas y no ser castigados por ello. Hay que evitar imponer ideas adultas sobre la competitividad al deporte juvenil. Los niños quieren competir, les gusta ponerse a prueba y les gusta ganar. Pero cinco minutos después del juego, lo dejan ir. Muchos padres y entrenadores, no”.


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